Panajachel

En 1892, el arqueólogo británico Alfred Percival Maudslay y su esposa Anne Maudslay visitaron Panajachel durante su recorrido por tierras guatemaltecas; las impresiones que el poblado causó en la esposa del arqueólogo fueron en publicadas en su libro A glimpse at Guatemala (español: Un vistazo a Guatemala).23 Llegaron al poblado después de pasar la noche en San Antonio Palopó y tras un recorrido de doce km; Anne Maudslay describió así la ubicación de Panajachel: «un pueblecito que está situado en una planicie formada por un rápido riachuelo que surge de una estrecha ranura en las montañas, y que ha dividdo la tierra en la forma de un abanico abierto de aproximadamente una milla de largo hasta llegar a la orilla del lago de Atitlán24

Cuando llegaron los Maudslay, ya los habitantes del poblado habían construido numerosos canales de irrigación que habían alterado la cauce del riachuelo y que servían para regar los sembradíos de hortalizas, flores y café que había en el delta.24 Sin embargo, los canales no eran suficientes para contrarrestar las crecidas del río que todavía afectaban a la población, e inclusive algunos años antes había ocurrido una severa inundación que arrastró varias casas y dejando al poblado incomunicado.24 La villa en sí no tenía mucho de interesante, pero sus alrededores, incluyendo las montañas y volcanes en el horizonte, el Lago de Atitlán y lo verde de las montañas lejanas, contrastaban con lo árido de los cerros que rodeaban Panajachel y que para entonces estaban completamente deforestados.24 En cuanto a la alimentación disponible en el lugar en 1892, Anne Maudslay relata que había numerosos árboles de naranja y jocote, pero que los mejores platillos eran una ensalada preparada con aguacate local, que era un platillo de mucho renombre en todo el país y las cebollas, consideradas como lo mejor de Guatemala en esa época.25 La vida de las mujeres del poblado le pareció monótona y totalmente desprovista de cualquier tipo de entretenimiento; sse pasaban cada día moliendo maíz para sus tortillas, o lavando ropa en la orilla del río.25 Solo las mujeres que ofrecían sus productos en el mercado de la plaza central por las mañanas salían un tanto de esa monotonía

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